La familia Sánchez habla sobre la influencia del evangelio

Pedro y Lorena Sánchez se conocieron hace más de cuarenta y cinco años en la comunidad de Los Nogales, en Santiago de Chile, cuando eran solo adolescentes; fue en un tiempo de transición en la vida de Pedro, que lo llevó de un entorno de terror, drogas y violencia a una búsqueda intensa de significado, salvación y Dios. Después de obedecer al evangelio, y aproximadamente cinco años después de haberse conocido, Pedro y Lorena se casaron y comenzaron juntos un camino perdurable de amor y servicio a Dios.

El Señor los ha bendecido con tres hijos, quienes ahora son adultos y continúan su legado de fe. El mayor, Pedro Israel, es diácono; Pablo Natanael, evangelista; y Aylin Javiera, maestra de niños. Todos trabajan juntos en la congregación de Los Nogales, que Pedro y Lorena ayudaron a establecer hace más de treinta años y donde Pedro ha sido anciano desde hace más de veinticinco años. Pedro y Lorena son los amorosos abuelos de dos niñas.

Gracias al Señor y al trabajo de la familia Sánchez y de muchos otros cristianos fieles, la congregación de Los Nogales se ha convertido en una de las más grandes de América Latina, con aproximadamente doscientos cincuenta miembros de mentalidad misionera profunda. Aquí, Pedro y Lorena nos hablan de cómo Dios los ha usado para glorificar Su nombre en su familia, en su comunidad y en Su reino.

FC: ¿Cómo eran sus circunstancias familiares mientras crecían?

Lorena y yo crecimos en la comunidad de Los Nogales, que en ese entonces era uno de los lugares más peligrosos de Santiago de Chile debido al narcotráfico y la delincuencia generalizada. Más tarde, el narcotráfico llegó a su fin, pero el consumo recreativo de drogas siguió siendo común.

Lorena fue criada por padres metodistas pentecostales, por lo que tenía cierta familiaridad con la Biblia. Sus padres también le inculcaron el deseo de vivir de manera piadosa y de adorar a Dios. De hecho, ella iba en bicicleta de camino a la iglesia cuando la vi por primera vez; ella tenía solo trece años en ese entonces.

Por otro lado, yo nací en una familia dedicada al narcotráfico y a todos los vicios asociados a él. Crecí sin la Biblia ni instrucción espiritual. No recibí mucha educación formal ni me alentaron a seguir una vida de servicio y productividad, ya que desde pequeño mi familia me mostró una manera diferente de «ganarse la vida». Durante la mayor parte de mi adolescencia, viví en una oscuridad espiritual total, consumiendo y siendo consumido por las drogas y luchando por ganar notoriedad y territorio como miembro de una pandilla.

FC: ¿Cómo llegaron al cristianismo?

Yo tenía apenas diecisiete años cuando mi vida se encaminaba rápidamente hacia un final tenebroso. Hace poco me había involucrado en una pelea muy peligrosa con otra pandilla. Totalmente consumido por las drogas y el alcohol, llegué también al punto deplorable de amenazar con la muerte a mi propia madre. Sabía que algo tenía que cambiar cuando, un día, fui a la casa de mi hermana, donde escuché por primera vez acerca de Cristo. En ese tiempo, mi hermana Verónica no era cristiana, pero su suegra le había regalado una Biblia que ella me leyó en esa ocasión.

Ese fue un momento decisivo para mí. Ese día, como el hijo pródigo, «recobré el sentido» y me arrodillé, pidiéndole ayuda a Dios. Pero mi regreso a casa desde la provincia apartada tomó tiempo, ya que fue después cuando conocí a unos misioneros de la iglesia del Señor, quienes me predicaron el evangelio de Cristo. Cuando me bauticé, comencé a compartir fervientemente el evangelio con mi familia y todos se convirtieron al cristianismo. En aquel momento, compartí el verdadero evangelio con Lorena, y ella también llegó al cristianismo.

FC: ¿Cómo influyó su experiencia familiar en la manera en que criaron a sus hijos y dirigieron su hogar?

Queríamos que nuestros hijos tuvieran mejores condiciones espirituales para crecer. Por eso, nuestra primera decisión fue mudarnos de Los Nogales a la comunidad de Maipú, un lugar cercano a Estación Central, donde ya había una congregación establecida de la iglesia. Allí adoramos y trabajamos con la iglesia durante varios años.

Nunca ocultamos nuestro pasado a nuestros hijos, sino que usamos nuestra historia para enseñarles sobre el poder del evangelio de transformar y salvar las vidas de los pecadores (Romanos 1:16). También usamos nuestra historia para enseñarles sobre los peligros de la mala compañía (1 Corintios 15:33) y los placeres del mundo (1 Juan 2:15-17). Además, nos aseguramos de darles un ejemplo de vida y santidad que pudieran seguir. Aquí debo dar un reconocimiento especial a mi esposa, pues ella fue un ejemplo constante de amor para cada uno de nuestros hijos y para mí.

FC: ¿Cómo les ha usado Dios a ustedes y a su familia para la gloria de Su reino?

Debemos dar toda la gloria a Dios, porque Él nos ha usado como instrumentos de honor, empezando por nuestras propias conversiones, las de nuestros hijos y las de los demás miembros de nuestra familia.

La conversión de nuestra familia también ha llevado a la conversión de amigos y vecinos de la comunidad de Los Nogales. Esto también ha resultado en una comunidad mejor en general. Después de años fuera de Los Nogales, se nos abrió la puerta para regresar, junto con otros doce cristianos, y establecer una congregación. Para entonces, nuestros hijos ya eran más maduros en la fe, la comunidad había experimentado algunos cambios, y contábamos con el apoyo de otros cristianos fieles. La iglesia fue fundada hace aproximadamente treinta años; desde entonces, ha seguido creciendo y bendiciendo a la comunidad y a las iglesias de Chile y de América Latina.

La congregación en Los Nogales está completamente organizada, con ancianos, diáconos, predicadores, maestros y evangelistas, y una membresía de aproximadamente doscientas cincuenta personas. Muchos misioneros han salido de esta congregación para establecer y fortalecer otras iglesias en Chile. Otro ministerio importante en nuestra congregación es animar, instruir y ayudar a otras iglesias en América Latina a organizarse, y el Señor nos ha usado para trabajar en lugares como Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, El Salvador, República Dominicana y México, así como en ministerios hispanos en Estados Unidos.

Además de mi labor como anciano de la iglesia y del trabajo de Lorena con las damas, ayudamos a muchos jóvenes que acuden a nosotros en busca de orientación espiritual y de un hogar acogedor.

FC: ¿Qué consejo darían a los cristianos que provienen de familias disfuncionales?

Su trasfondo no determina ni su identidad ni la de su familia. Usted puede crecer en santidad y debe ser un ejemplo de humildad, devoción y amor para su familia. No se apresure a criticar, sino que aprenda a conocer a los demás y ofrezca palabras de edificación (Efesios 4:29). Sobre todo, recuerde siempre que todo lo que es en Cristo y todo lo que hace en Cristo es por la gracia y la misericordia de Dios.

Publicado en Familia Cristiana 11.1 (2026): 8-11.

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