Las malas compañías corrompen las buenas costumbres
¿Te acercan tus amigos más a Jesús o te llevan a querer esconder tu fe? «No os dejéis engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”» (1 Corintios 15:33, LBLA). Si dices ser cristiano o seguidor de Cristo, debes reconocer que tu elección de amigos puede influir poderosamente en tu carácter.
«Malas compañías» se refiere a cualquier persona que te presione a hacer algo incorrecto o inmoral, como robar, mentir, hablar mal de otros, intimidar, mirar contenido que no debes (en tu teléfono, tableta, etc.) o ser irrespetuoso con tus padres o con personas en autoridad (maestros, policías, etc.). La Biblia advierte que, si te juntas con los impíos, probablemente tú también comenzarás a tomar malas decisiones, incluso si eres una buena persona (lee Proverbios 13:20). Con el tiempo, comenzarás a parecerte a ellos.
- Dime con quién andas y te diré quién eres.
- El que con perros se acuesta, a pulgas se arriesga.
- Una manzana podrida arruina el cajón.
No busques la aprobación de los demás a toda costa; tu identidad está en Dios, no en la popularidad ni en la asociación con otros. ¡Mantén tu postura, aunque eso te haga parecer diferente! No hacerlo puede tener consecuencias eternas.
Entonces, ¿qué puedes hacer como joven cristiano en un mundo que cambia rápidamente y se aleja de Dios? ¡Muéstrale al mundo el camino! La Biblia nos dice que todos cometemos errores y estamos lejos de la perfección (Romanos 3:23). Si algunos en tu vida están actuando de manera impía, tomando decisiones contrarias a la Palabra de Dios, ¡ayúdales a ver la luz! (Gálatas 6:1).
Comienza creando un ambiente seguro y confiable donde puedan compartir sus inquietudes y hazles saber que no están solos, mostrando que tus acciones están motivadas por el amor, no por el juicio ni el odio. Cuando brindes apoyo espiritual, ya sea para restaurar o confrontar a un amigo o familiar, no te olvides de la oración. Tal vez puedas hablar de una ocasión en tu vida en la que enfrentaste la presión de tus amigos para pecar y alejarte de tu fe, en lugar de ser una luz en la oscuridad. Pero ayúdalos a recordar que, sin importar cuánto nos alejemos de Dios o cuánto fallemos, Él todavía nos ama y quiere guiarnos en el camino de la vida (1 Juan 1:9). Otros necesitan saber que Dios es un Dios de segundas oportunidades, sin perder de vista lo que Le costó hacer posible nuestra salvación (Juan 3:16).
Permíteme animarte hoy a examinar a tus amigos. ¿Son una influencia positiva en tu vida? ¡Escoge sabiamente! Ora para que Dios te muestre qué amigos son buenos para ti. Sé la luz y muéstrales también el camino.
Publicado en Familia Cristiana 11.2 (2026): 9.