Sobre la voluntad de Dios para la familia, la pelea entre hermanos y la presión para obedecer al evangelio

Pregunta: ¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi familia?

Primero, la voluntad de Dios para su familia se encuentra en la Palabra de Dios; esta es la misma para toda familia. Pero supongo que se refiere a su familia en particular. Para conocer la voluntad de Dios, comience orando y pidiendo sabiduría para tomar las decisiones correctas (Santiago 1:5). Mientras ora y hace planes, haga un examen honesto de su corazón y asegúrese de no estar orando y planificando con fines egoístas (Santiago 4:3). Luego, cuando haga planes, asegúrese de que reconozca que Dios puede «cerrar una puerta» (Santiago 4:15). Pero si Él cierra una puerta, confíe en que también abrirá otra que lo ayudará a saber cómo guiar a su familia (1 Juan 5:15). —PH

Pregunta: ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a dejar de pelear?

Según su capacidad de razonamiento, ayúdeles a reflexionar sobre la causa del conflicto. Luego, ayúdeles a resolver la discusión y a llegar a un acuerdo o a una solución común. Si es apropiado, pida que cada niño haga algo bueno por el otro; a veces conviene que se abracen o se tomen de las manos. Para algunos niños, tomar de la mano a su hermano o a su hermana puede ser la mayor fuerza disuasoria para dejar de pelear. Finalmente, asegúrese de que usted y su cónyuge ejemplifiquen la manera adecuada de lidiar con los conflictos. ¡Los niños aprenden de lo que ven! —PH

Pregunta: Mi hijo adolescente está pensando en bautizarse, pero siente presión para hacerlo. ¿Qué puedo hacer?

Explique a su hijo que sentir presión por hacer algo no significa necesariamente que ese algo deba rechazarse. Cada día, la gente siente «presión» para levantarse a cierta hora, ir a trabajar, hacer la tarea, ser amable con los demás, detenerse en un semáforo en rojo, etc. La sensación de presión no debe ser el factor determinante para decidir hacer algo o no (Jeremías 17:9).

Después de explicar esto, ayúdelo a entender que puede haber razones válidas para la presión que siente. Primero, puede haber cierta presión por parte de la iglesia. Es lógico que quienes han sido salvos y disfrutan de la esperanza de la vida eterna deseen que otros reciban los mismos beneficios (Romanos 9:1-5); ese deseo, bueno, empático e intenso, puede interpretarse como «presión». Segundo, su hijo puede tener suficiente conocimiento sobre el pecado, su condición espiritual, el evangelio, la iglesia y su necesidad de obedecer al Señor, y ese conocimiento puede estar pesando en su mente (Hechos 26:27-29). Tercero, dado que nadie, incluso los jóvenes, tiene la seguridad de un día más de vida, el conocimiento de que entrará en la eternidad sin estar preparado seguramente añadirá presión (Hebreos 9:27).

El punto no es si siente cierta presión por obedecer al evangelio, sino si esta presión está justificada (¿ha llegado a la madurez intelectual y espiritual para hacerlo?); lo más importante es: ¿cómo responderá a ella? (2 Corintios 6:1-2). —MP

Publicado en Familia Cristiana 11.1 (2026): 16.

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