Lo que los niños realmente necesitan

Lo que los niños realmente necesitan

En este mundo de «dame, dame», es fácil confundir lo que los niños realmente necesitan de sus padres. Como padres, queremos darles a nuestros hijos muchas cosas y, a veces, queremos darles todo lo que tal vez no tuvimos. En el aspecto físico, sabemos que los niños necesitan aire para respirar, comida, agua y techo. Pero en el aspecto espiritual, ¿qué realmente necesitan nuestros hijos?

Los niños necesitan amor

Desde el nacimiento, los niños dependen totalmente de los demás. Necesitan mucho amor de sus padres. Se sabe que el toque humano es muy importante para los bebés. Ellos necesitan amor en forma de toque, cuidado y atención. Dios es amor (1 Juan 4:8). Mientras un bebé crece, ¡necesita ser colmado de amor incondicional por sus padres! Necesitará aprender sobre el amor de Dios a través de sus padres. El amor también se expresa en el tiempo, pues los niños conectan ambas cosas. Realmente la posición económica no tiene mucha relevancia en este aspecto. Nuestro tiempo no siempre nos cuesta dinero, ¡pero es algo valioso! Más que cualquier cosa que pueda comprarles, el tiempo que pasa con sus hijos muestra cuánto los ama. Piense en lo siguiente: Usted puede comprarle a su hijo un juguete por un dólar y luego sentarse a jugar con él durante una hora; o puede comprarle un juguete de cien dólares y pensar: «He hecho mi parte; ahora él necesita ir a jugar». Muy probablemente, el niño sentirá más amor por la hora de juego que por el juguete caro.

Los niños necesitan padres piadosos

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes (Deuteronomio 6:6-7).

¡Los padres deben aprovechar cada oportunidad posible para enseñar a sus hijos! No podemos esperar que la iglesia enseñe a nuestros hijos todo lo que necesitan saber sobre Dios y la Biblia. Esto comienza en casa. Debe estar incorporado a nuestra vida diaria: cuando nos sentamos en nuestras casas, cuando andamos por el camino, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. ¡Debemos aprovechar los momentos que tenemos con nuestros hijos! Esto puede implicar levantarnos más temprano si nuestros hijos van a la escuela. La mayoría de los padres alimenta a sus hijos por la mañana, antes de enviarlos a la escuela, pero con frecuencia se descuida el alimento espiritual debido al ajetreo de la mañana. Solo toma entre cinco y diez minutos leer un capítulo de la Biblia. Solo toma un minuto o dos leer un versículo, hablar de él y orar juntos.

Los niños necesitan la Biblia. Nuestro trabajo como padres es enseñarles. Trate de cultivar en ellos un amor verdadero por la Palabra de Dios. De bebés, la enseñanza se enfocará en el canto o en el toque suave de la Biblia. Luego, cuando están en sus primeros años, ¡haga que la Biblia cobre vida! Ayúdelos a actuar algunas historias bíblicas, colorear ilustraciones bíblicas, etc. ¡Esfuércese en la enseñanza! El amor por la Palabra de Dios no llegará de forma natural si usted no lo fomenta. Cuando sus hijos comiencen a aprender a leer, hágales leer porciones de la Biblia; usted puede explicar las palabras y sus significados. También es beneficioso que los niños escuchen la Biblia en algún dispositivo electrónico. Incluso si ellos no entienden todo, están aprendiendo a escuchar la Palabra de Dios, ¡y usted llegará a sorprenderse de cuánto pueden aprender! Muestre gozo y determinación cuando llegue el momento del devocional familiar con sus hijos. Exprese emoción al sentarse a la mesa para estudiar la Palabra. ¡Ellos verán su actitud alegre e imitarán ese amor por la Palabra! Trate de ser tan constante como pueda en estos tiempos de devoción diaria. Nosotros somos criaturas de hábito, y toma unos dos meses formarlo.1 ¿Qué mejor hábito puede formar que el deseo de estudiar la Palabra con sus hijos?

Los niños necesitan tiempo de juego

Jugar no es difícil para la mayoría de los niños. No olvidemos permitirles tiempo para esta parte importante de sus vidas. Los niños aprenden a través del juego, y nosotros podemos estar cerca de ellos para ayudarles a llevarse bien con sus hermanos u otros niños. Durante el tiempo de juego, hay muchas oportunidades para observar sus actitudes. Además, interésese en sus hijos y aparte tiempo para jugar lo que ellos quieren que usted juegue con ellos. Nuestros hijos se sienten amados cuando tomamos tiempo para sentarnos y hacer preguntas sobre sus intereses y les mostramos que tales cosas también nos interesan.

Los niños necesitan disciplina

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige (Proverbios 13:24). Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo (Proverbios 19:18).

La Biblia menciona claramente que debemos instruir a nuestros hijos en el Señor y administrar disciplina en la instrucción. Los niños necesitan aprender límites, y los padres necesitan ser consistentes en la disciplina. Ellos necesitan saber que se espera que obedezcan la primera vez. Necesitan saber que la familia es una unidad o equipo en el que todos trabajan juntos con un propósito común. Los niños no necesitan competir entre sí para ver quién es el «mejor». Sus tareas domésticas tienen como propósito ser una colaboración familiar, para que papá y mamá no tengan que hacer todas las tareas por ellos. La contribución generará respeto mutuo entre ellos.

Mientras da muchas cosas a sus hijos, ¡no olvide darles lo que realmente necesitan!

1 Phillippa Lally, et al., «How are habits formed», European Journal of Social Psychology, 40.6 (2010): 998-1009.

Publicado en Familia Cristiana 1.1 (2016): 8-9. Actualizado en agosto de 2026.

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